Experiencia contada en una Urgencia

Este texto se escribe el 22 de Octubre de 2019, entre las 15 h. y las 15:40 horas, después de varias horas de espera y desesperación. 
Se escribe con la intención de elevar una queja como paciente, relativo a la realidad que los pacientes vivimos en las urgencias. 
No se critica a los profesionales, pues dada la situación de la urgencia, que les sobrepasa dada la falta de personal y medios, es una heroicidad lo que hacen. Critico, pues, la situación y los directores de estos sitios, y quienes dirigen la Sanidad, desde la Ministra de Sanidad, al último Coordinador de Urgencias,  deberían hacérselo mirar.
Va, pues, el texto :

Una vez más ( y van dos días seguidos ), vengo a la Urgencia del Hospital. 
Una vez más,  por lo mismo, la obstrucción del catéter de sacro que me pusieron en Julio de este año en Radiología Intervenciónista. ¿Me arreglaron ayer el catéter, o no? Ni idea. 
Lo que se es que esta situación me está llevando la moral a niveles muy bajos. Llevo horas y horas en la sala de cirugía general de la Urgencia, en una camilla de mala muerte, apropiadas para un museo de mobiliario sanitario de hace años. Y no, no estoy en una cama, no...estoy en una camilla de mala muerte. 
Nada que decir del personal, que se esfuerza lo que puede en atendernos, pero la descoordinación entre Departamentos es visible a simple vista. 
Hace ya más de 3 horas cuando escribo esto, me dijeron que ingresaba y donde. Después de hablar yo mismo con la planta en que voy a ingresar, se enteran de mi ingreso en la planta por mi...
Que si, que quizá se esté siguiendo un protocolo, pero el protocolo no contempla, aparentemente, ninguna medida aparente de humanización, nada que no nos haga aparecer como una especie de "parking de pacientes", o algo parecido. 
Cuando estamos así, los pacientes necesitamos sentirnos oídos además de atendidos y aparcados. Necesitamos creer, aunque sea mentira, que los pacientes importamos a quienes nos atienden. 
Los pacientes, aunque estemos enfermos,  seguimos oyendo, y no tenemos interés en las conversaciones de los profesionales, sobre todo si hablan de nosotros coloquialmente. Habrá sitios adecuados donde puedan hacer eso sin que lo oigamos. 
A las 17:15 h., seguía sin que me ofrecieran ni algo de comer, ni agua siquiera, y sin preguntarme nada, ni siquiera haberme preguntado nada al respecto.
Antes de las 18 horas ya estaba ingresado. Ahora, ya, bien.

Comentarios

  1. Que cosas así sucedan es injustificado, pues lo primero debe ser el paciente, sobretodo a la calidad humana de la atención...

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